jueves, 17 de julio de 2014

Hazlo tú mismo (si no pierdes la cabeza en el intento)

   Soy de esa clase de personas que tienen la cabeza "de casualidad", porque un día llegó para plantarse encima de los hombros y decidió que ese era el sitio perfecto para crear un hogar y fundar una familia (sí, bueno, también era el sitio perfecto para llevar las diademas, que desde luego, lucen más que en los pies).

   Si voy en coche al trabajo, salgo de casa sin las llaves del coche. Si voy en autobús, nada más sentarme en la parada, me doy cuenta de que se me ha quedado la tarjeta en casa. Cuando voy andando, hay una explosión de posibilidades; se ha dado el caso de que coja las llaves del coche en vez de las de casa, y me quede de puertas "p'afuera"; si tengo la suerte de acertar con las llaves, es posible que lleve puestas las zapatillas de casa, y si tengo la suerte de que nada de eso ocurra, se que a mitad de la tarde, recordaré que se me ha olvidado algo.

   Tengo pinceles danzando por toda la casa, tengo tantos que a veces, cuando los veo, ni siquiera sabía que existían; los veo a todas horas, y cuando realmente los necesito, se les da por desaparecer y tengo que acabar pintando con un cepillo de dientes.

   El otro día, intentando poner un poco de orden, descubrí que tengo un estuche maravilloso (en realidad es un engorro, pero como fue un regalo, no puedo decirlo), para guardar los pinceles o cualquier cosa que se nos ocurra, para tener siempre a mano. El único inconveniente es que era un poco tétrico, de color negro, y yo siempre fui muy fan de Cañizares, la chica de las combinaciones imposibles del mítico "Camera Cafe", así que, como no podía dejar que aquel estuche muriera ahogado en su propio aburrimiento, decidí convertirlo en un estuche más majo con unos pequeños pasos.





¿Qué necesitamos?

- Un estuche (llámale, cartera, bolso,...cualquier cosa sosa/vieja que queráis renovar)
- Pintura acrílica/pintura para tela
- Rotulador para tela
- Cinta de carrocero


1. Colocar cinta de carrocero en el borde del estuche (sólo si lo queréis conservar en negro).
2. Para no pintar sobre negro, que oscurecería bastante los colores, le di una mano aguada de pintura blanca para tela.
3. Una vez seco, marcamos con cinta para diferenciar los tres colores que llevará el estuche, rosa, blanco y verde, y pintamos con cuidado (yo utilicé pintura para tela, que es bastante opaca, pero podéis utilizar pintura acrílica).
4. Lo dejamos secar y retiramos toda la cinta que hemos puesto. Retocamos lo que necesitemos.
5. Repartimos las pepitas de la sandía por el estuche. Yo las marqué con rotulador negro para tela, pero si os dais mañana, también podéis hacerlo con pincel.

ET VOILÀ!!

domingo, 13 de julio de 2014

Magdalenas Ryan Gosling

   Todo empezó hace cinco años, cuando quise sorprender a mi familia con un postre (yo, que no encuentro diferencia entre el cuchillo de cortar el pan y un tenedor), y no contenta con eso, decidí inventarme la receta; ni libros, ni internet, ni siquiera el juego de “Cocina conmigo” de la Nintendo de mi prima… A la aventura, ¡¡ con un par!!

   Como es de imaginar, el resultado fue desastroso, pero si sirve de algo, lo preparé con un montón de amor. Si alguna vez os sentís tentados a mezclar sandía, melón, fresas, muesli y chocolate en una misma receta, dejadme que os lo desaconseje por completo.

   Utilicé un vaciador para trocear el melón y la sandía con forma redonda, hice una macedonia con las dos frutas y un poquito de azúcar, y lo adorné con una brocheta de fresas con chocolate y muesli. Hasta ahí, perfecto; ¿el error? (más bien “los errores”, pero tampoco quiero ser cruel conmigo misma), el chocolate empezó a escurrirse por la brocheta y se mezcló con el agüilla que iban soltando el melón y la sandía. Mis padres estaban a punto de llegar y yo con el postre hecho un desastre ¿qué hago? – meterlo en la nevera – (bien Tricia, 12 points,…) Con eso, no solo conseguí volverlo más terrorífico, sino que además, el muesli se ablandó, despegándose del chocolate y cayendo también al agua.

   Yo, que soy así de ingenua, pensé para mis adentros – no juzgues al postre por su aspecto, seguro que tiene que estar rico – y ya que había pasado el trabajo de hacerlo, me arriesgué a servirlo.

   Mi padre, que es una persona maravillosa, por no dejarme quedar mal, se lo comió enterito, el suyo, el de mi hermano y el mío (mi madre lo comió con una sonrisa y sin respirar…disimular no es lo suyo, pero lo intenta) y aún por encima, tuvo el valor de decirme que estaba buenísimo.

   Han pasado 5 años, y todavía hay quien, hoy en día, me recuerda aquella desagradable macedonia cuando me preguntan que qué estoy haciendo en la cocina, y yo respondo, - nada, experimentar - .

   Llegados a este punto, entiendo que la receta que os traigo hoy no os inspirará mucha confianza, pero podéis estar tranquilos,…¡¡Mi padre le ha dado el aprobado!!

   Me he cansado de buscar recetas de magdalenas que tuvieran un sabor mínimamente decente, y al final, he optado por mezclar varias recetas hasta llegar a esta.Os aseguro que estas magdalenas están realmente buenas, por eso las he llamado “Magdalenas Ryan Gosling”. Quedan súper esponjosas y son el complemento perfecto para el desayuno (de los campeones).

   Manos a la obra, ahí va la receta:



   * Si los huevos son grandes, yo uso 2 en vez de 3.
   * La ralladura de naranja, la podéis sustituir por ralladura de limón dependiendo de lo que os guste más.
   * Las chispitas de chocolate son opcionales (pero deberían ser obligatorias, porque les quedan requetebien!!).

PREPARACIÓN (para unas 12/14 uds.):

- Batir los huevos con el azúcar hasta que espumeen (o lo que viene siendo lo mismo, hasta que te duela el brazo a rabiar).

- Añadir a la mezcla el yogur, la ralladura de naranja y el aceite.

- Tamizar la harina con la levadura y la sal, y añadirlo a la mezcla anterior.

- Dejamos reposar la masa en la nevera al menos media hora.

- Precalentamos el horno a 180º y vamos rellenando las cápsulas unos 3/4 de su capacidad.

- Horneamos aprox. 20 min o hasta que veamos que ya están doraditas...

      .....ET VOILÀ!!


    *Como no tenía ninguna foto de mis magdalenas, me he inspirado en estas que he encontrado en http://www.almomento360.com/



martes, 8 de julio de 2014

Ain't no mountain high enough

   La primera vez que escuché esa canción, debía de tener unos 8 años; fue en un anuncio de Movistar que echaban por la tele, y desde entonces, la ha tarareado hasta gastarme la lengua.
 

                                     Ilustración de la serie "Typo songs" * Acuarela sobre papel
                                                        Watercolor illustration over paper
                                      Tricia Rödbrun 2014 © Todos los derechos reservados Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

jueves, 26 de junio de 2014

Bienvenidos a mi mundo

   Introvertida por momentos, cambio de opinión con cada parpadeo; mi cuerpo encierra una niña de 6 años que se escapa cada vez que le meto el dedo a una tarta.

   Adoro el sol en verano, pisar las hojas secas en otoño, deshojar margaritas en primavera y a mi perro Té, en todas las estaciones del año.

   Los refrescos, sin hielo;
   Los calcetines, de colores;
   Las galletas, con canela;
   El café, clarito (por favor), con leche templada y...
   ...con buena compañía.

   Tengo además dos debilidades...Eme y Té, mis compañeros de viaje, a los que por momentos mataría, tantas veces como moriría por ellos.